Instalaciones de producción de energía fotovoltaica




Ecologistas en Acción-Región Murciana 







1. Introducción

Desde múltiples ámbitos llevamos décadas reclamando una transición energética que deje atrás los combustibles fósiles. Durante décadas, los avances se han dado con cuentagotas y las administraciones públicas han ido arrastrando los pies. Ahora, cuando ya tenemos el incendio en casa (cambio climático acelerado, invasión de Ucrania, dependencia del gas ruso, crisis de precios energéticos…), nos encontramos con que hay que acelerar el despliegue de las renovables a marchas forzadas, de forma desordenada y poco reflexiva (por ejemplo sin experiencias piloto de fotovoltaica en embalses), eliminando o reduciendo los requisitos de evaluación ambiental (para que les dé tiempo a acogerse a los fondos Next Generation) y apostando por macroproyectos en manos de las grandes empresas de siempre (porque van más rápidos que muchos proyectos pequeños y descentralizados, aunque éstos últimos tengan menos impacto ambiental y mayor valor social). Reconociendo la urgencia de la transición energética, no podemos considerar aceptable este planteamiento que, amparado en dicha urgencia, obvia criterios ambientales y sociales, en otras palabras, obvia criterios de interés público. 

En cualquier caso, es claro el apoyo a la transición energética hacia un escenario 100% renovables, la cual incluye avanzar en varias lineas, fundamentalmente en todo lo relacionado con la reducción de las demandas energéticas a través de medidas de mejora de la eficiencia energética (menor consumo energético por unidad de producto o servicio) y, sobre todo, a través de una reevaluación de los modelos de producción-consumo, para caminar hacia modelos menos consumistas, en otras palabras, para optar por sendas de decrecimiento, la forma más eficaz y duradera de reducir las demandas de energía (junto a otros muchos beneficios del decrecimiento). 

La reducción de las demandas es imprescindible y particularmente urgente para un escenario 100% renovable, que puede permitir cubrir las necesidades pero difícilmente permitirá cubrir unas demandas energéticas aumentando sin freno. 

Partiendo de la reducción de las demandas energéticas, la necesidad de desplegar las energías renovables es evidente. Pero dicho despliegue debe realizarse de forma planificada y aplicando criterios de interés público ambiental y social. Para ello hay que establecer una hoja de ruta en la que se vayan estableciendo las prioridades en cada etapa.

Centrándonos en el caso de las instalaciones fotovoltaicas, se debería diferenciar claramente la estrategia frente a los macroproyectos por un lado y los proyectos pequeños, asociados a otras condiciones, por otro. Todo esto se debería regular con unas Directrices Regionales de Ordenación Sectorial o Plan Regional de Ordenación de Instalaciones Fotovoltaicas (las directrices y planes sectoriales de ordenación están ya regulados en la parte vigente de la Ley 4/92). Este plan de ordenación, EeA lleva muchos años pidiéndolo, aunque el gobierno regional del PP nunca ha creído en la planificación ni en la ordenación de las actividades. 

A continuación se presentan algunas ideas en relación con las macroplantas y en relación con las instalaciones pequeñas:


2. Macro-instalaciones fotovoltaicas 

No es el modelo que se ha de promover, tanto por razones ambientales (su impacto ambiental es mucho mayor y la posibilidad de mitigar los impactos es mucho menor) como por razones sociales (beneficios económicos concentrados en muy pocas manos, apenas aporta beneficios a la población local). 

Sin embargo, aunque no se promuevan, hay sobre la mesa grandes macroproyectos. Estas propuestas deberían estar condicionadas a los criterios y la ordenación territorial de un Plan Regional de Ordenación de Instalaciones Fotovoltaicas (hoy por hoy inexistente). Este plan establecería una zonificación regional, junto a otras medidas. Se presentan a continuación algunas ideas de cara a esa posible zonificación regional, que habría de contener el Plan Regional de Ordenación de Instalaciones Fotovoltaicas. 

2.1. Criterios generales para una zonificación regional de las instalaciones fotovoltaicas 

Se debería zonificar la Región de Murcia desde el punto de vista de las instalaciones fotovoltaicas, diferenciando, al menos, tres niveles: zonas de exclusión (no se permite), zonas de ubicación preferente (se promueven activamente las instalaciones fotovoltaicas) y zonas de evaluación reforzada (análisis caso a caso). A continuación se describen un poco más estos tres niveles. 

a) Las zonas de exclusión de macroplantas fotovoltaicas y centros de transformación deberían incluir cualquier espacio protegido, así como espacios rurales bien conservados, en concreto secanos tradicionales, espacios agroforestales y regadíos históricos, así como otras zonas de exclusión por su interés natural, cultural u otras razones. 

b) Las zonas de ubicación preferente de macroplantas fotovoltaicas (y en su caso de los centros de transformación deberían incluir todas las zonas en las que las instalaciones fotovoltaicas estarían bienvenidas, incluidas las macro-instalaciones. Se debería desplegar todo el potencial de producción fotovoltaica en las superficies artificiales y otros usos intensivos (como invernaderos y en general regadíos industriales), así como en zonas muy degradadas. De acuerdo con este criterio, podrían incluirse como zonas de ubicación preferente, entre otras, las siguientes: 

- grandes polígonos industriales 

- zonas en torno a áreas industriales 

- espacios degradados por actividades mineras, canteras y antiguas escombreras, entre otros. 

- grandes infraestructuras y suelos urbanos, incluyendo instalaciones fotovotaicas en viviendas, equipamientos y otras edificaciones 

- invernaderos (se han desarrollado plásticos de invernadero capaces de actuar como placas fotovoltaicas) 

- fotovoltaica flotante en balsas de riego, donde junto a la producción de energía de bajo impacto ambiental se añade que las placas fotovoltaicas en las balsas de riego contribuyen a reducir la evaporación de agua en las balsas de riego. 

Existen ya experiencias de este tipo en la Comunidad de Regantes de Aguilas, donde cubren sus necesidades energéticas para la desaladora privada con la que riegan sus cultivos a través de placas fotovoltaicas instaladas en sus balsas de riego. 

- Grandes superficies de regadíos intensivos, especialmente sobre aquellos de reciente creación y que estén produciendo un gran impacto ambiental (con un elevado consumo de agua, uso masivo de fertilizantes, pesticidas y plásticos, etc.). 

- otros usos que combinen usos agrarios y fotovoltaica 

c) el resto de zonas serían de evaluación reforzada. Si la ubicación de la macroplanta fotovoltaica es distinta a las zonas de exclusión pero tampoco está en zona de ubicación preferente, el proyecto hay que mirarlo con lupa. La tramitación ordinaria no sería suficiente y habría que incluir (adicionalmente al EIA y resto de tramitación ordinaria) un Estudio de Impacto Territorial (también contemplado en la 4/92), un análisis de alternativas de localización (el análisis de alternativas de las EIA no suelen centrarse en alternativas de localización) y llevar a cabo un procedimiento de participación pública.

2.2. Otros contenidos que debería incluir el Plan de Ordenación de Actividades Fotovoltaicas 

- Un impacto importante asociado a las instalaciones fotovoltaicas es el generado por la instalación de nuevos tendidos de alta y muy alta tensión. Debe llevarse a cabo la ordenación de los tendidos de alta tensión, identificando, de forma similar a lo expuesto en el caso de las macroplantas, zonas de exclusión  (al menos los mismos que los de las macroplantas, pero se requiere un análisis más fino para el caso de los tendidos eléctricos) y zonas de ubicación preferentes. Estas zonas preferentes serían corredores eléctricos, aprovechando especialmente las infraestructuras lineales ya existentes u otros trazados adecuados. 

- El plan también debería incluir medidas para evitar los movimientos especulativos en torno a los permisos de conexión a la red eléctrica 

3. Instalaciones fotovoltaicas pequeñas 

La opción que debería apoyarse y promoverse son las instalaciones pequeñas, por su mucho más reducido impacto ambiental y su mayor valor social, dado que los beneficios están mucho más distribuidos en el seno de la población local, mientras que las macro  instalaciones están en manos de grandes empresas cuyo interés es exclusivamente el afán de lucro, con frecuencia con carácter meramente especulativo. 

Las instalaciones fotovoltaicas pequeñas encajan bien en un modelo basado en la diversificación de las actividades primarias y de diversidad de usos en el territorio. Las instalaciones fotovoltaicas pequeñas deberían forma parte de un modelo socioeconómico y territorial diversificado de usos del suelo y actividades productivas. 

El Plan de Ordenación de Actividades Fotovoltaicas debería incluir medidas para fomentar las pequeñas instalaciones fotovoltaicas, a través de líneas como las siguientes: 

- promoción del autoconsumo, tanto individual como de pequeñas comunidades de autosuficiencia energética conectada  y distribuida. 

- fomento de usos del suelo que permiten una doble función, siendo una de ellas la producción de energía fotovoltaica. Es el caso de la producción de fotovoltaica en cubiertas de distintas infraestructuras, la instalación de fotovoltaica en invernaderos o la fotovoltaica flotante en balsas de riego, entre otros ejemplos. 

- mejorar la red eléctrica distribuida, en línea con la autosuficiencia conectada 

Las medidas de promoción de este tipo de fotovoltaica en instalaciones pequeñas, de menor impacto ambiental y mayor valor social, pueden incluir, entre otras, las subvenciones, los incentivos fiscales, la realización de un procedimiento simplificado de EIA en lugar del ordinario y la agilización de los trámites. Esto contrasta con la situación actual, en la que tanto a nivel europeo como en España se están aplicando nuevas normativas que pretenden acelerar el despliegue de las energías renovables y agilizar  cualquier proyecto, independientemente de su tamaño, ubicación e impacto ambiental.

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