sábado, 2 de mayo de 2026

Plásticos y microplásticos en el Mar Menor: una presión emergente y creciente

Celia Martínez Mora
Ingeniera agrónoma e integrante del grupo de coordinación de Pacto por el Mar Menor


La contaminación por plásticos y microplásticos constituye una presión ambiental persistente sobre el Mar Menor, que se suma a los múltiples factores de estrés que le afectan de manera continua. En los últimos años, la evidencia científica ha confirmado la presencia de micro y nanoplásticos en su columna de agua, identificándose polímeros de uso común como polietileno, polipropileno, PVC o poliestireno mediante técnicas analíticas avanzadas (Vega Herrera et al., 2021).

Enormes extensiones de cultivos bajo plástico. Al fondo la isla del Barón en el Mar Menor. Foto: Pacto por el Mar Menor


La entrada de estos contaminantes en la red trófica también ha sido documentada. Un estudio realizado sobre dorada (Sparus aurata), especie de interés comercial en el Mar Menor, detectó microplásticos en el sistema digestivo del 100 % de los ejemplares analizados, con predominio de fibras y fragmentos plásticos, lo que evidencia una exposición continuada de la fauna a este tipo de contaminación (Bayo et al., 2021).

Si bien estos hechos de contaminación de mares por plásticos son a nivel planetario, lo cierto es que unos se ven más afectados que otros. Sin embargo, el Mar Menor se inscribe además en un contexto regional especialmente vulnerable. El mar Mediterráneo está considerado uno de los mares con mayor concentración de microplásticos a escala global, debido a su carácter semicerrado, la elevada presión demográfica y la intensa actividad humana en su cuenca (Cózar et al., 2015). En sistemas lagunares como el Mar Menor, con una renovación aún más limitada del agua, y considerando que su comunicación es con el Mediterráneo, estos contaminantes tienden a acumularse con mayor facilidad (Pillay & Vardhan, 2022).

En este caso, el problema de los plásticos en el Mar Menor no puede analizarse únicamente desde el medio marino. La cuenca vertiente de la laguna alberga una de las zonas de agricultura intensiva más importantes del Mediterráneo occidental, donde el uso de plásticos agrícolas, como películas de acolchado, túneles e invernaderos, es generalizado. La literatura científica demuestra que estos materiales, mayoritariamente fabricados a partir de polietileno, se fragmentan progresivamente en el suelo, incluso bajo buenas prácticas agrarias, dando lugar a microplásticos persistentes (Huang et al., 2020; Gencer et al., 2023).

Restos de plásticos en bancales de las inmediaciones del Mar Menor. Foto: Pacto por el Mar Menor. 

En el ecosistema terrestre del litoral marmenorense, como en otras regiones mediterráneas, los suelos son pobres en materia orgánica y tienen una actividad microbiana limitada, por lo que se hace aún más difícil la degradación de los polímeros y se favorece su acumulación a largo plazo. En suelos agrícolas con uso continuado de acolchados plásticos se ha documentado la acumulación progresiva de microplásticos y posibles alteraciones en la estructura y funcionalidad del suelo (Gencer et al., 2023).

Por otra parte, los microplásticos generados en los suelos agrícolas no se limitan a su existencia en estos; no están confinados. Los procesos de escorrentía superficial, erosión y drenaje agrícola pueden movilizar estas partículas hacia ramblas y sistemas de drenaje, especialmente durante episodios de lluvias intensas, facilitando su transporte hacia ecosistemas acuáticos y costeros como el Mar Menor (Dris et al., 2015; Brahney et al., 2020). Otro factor a considerar son los vientos dominantes en el litoral, que potencian el arrastre de plásticos mal gestionados.

Plásticos procedentes de la agricultura del entorno del Mar Menor en las orillas de La Manga. Abril 2026.

La aparición de los denominados plásticos biodegradables utilizados en agricultura no debería ser un mayor uso de los mismos, ya que la evidencia científica actual indica que su comportamiento en condiciones reales de campo es altamente dependiente de las propiedades del suelo. Diversos estudios y revisiones concluyen que la biodegradación efectiva requiere contenidos adecuados de materia orgánica, humedad y actividad microbiana, y que en suelos empobrecidos la degradación puede ser lenta, incompleta o inexistente (Sintim & Flury, 2017; Bandopadhyay et al., 2018; Möller et al., 2022). En estos casos, bastante característicos en la zona que nos ocupa, estos materiales pueden persistir y fragmentarse, contribuyendo también a la formación de microplásticos.

Es alarmante que la ribera del Mar menor en la cubeta sur muestre plásticos en su superficie y el detonante visible de un impacto medioambiental. Desde Pacto por el Mar Menor consideramos que la contaminación por plásticos y microplásticos debe abordarse desde una perspectiva de Cuenca Vertiente, aplicando siempre el principio de precaución, bastante obviado en todos los casos de degradación de ecosistemas. Sobre todo, ante un contaminante un contaminante persistente, de efectos ecológicos y sanitarios aún en evaluación.

Plástico arrastrado por las lluvias de abril 2026 en las playas de La Manga.


La recuperación del Mar Menor exige abordar tanto los impactos visibles, como los menos evidentes para el ojo humano, pero persistentes, como es la contaminación por plásticos y microplásticos. Actuar en origen, con base científica y desde una visión de cuenca, es imprescindible para garantizar la resiliencia futura de este ecosistema único.

Medidas técnicas

• Caracterización sistemática de microplásticos en la cuenca del Mar Menor, incluyendo suelos agrícolas, drenajes, ramblas y sedimentos lagunares, con metodologías estandarizadas y comparables en el tiempo.

• Evaluar el comportamiento de los plásticos agrícolas, incluidos los biodegradables, en los suelos del Campo de Cartagena, considerando su bajo contenido en materia orgánica y las condiciones climáticas locales.

• Mejorar la gestión de restos de plásticos agrícolas y su control, reforzando su retirada completa tras las campañas y evitando su enterramiento o fragmentación en el suelo. 

• Reducir la movilización de suelos y partículas con prácticas agrarias que reduzcan la escorrentía (cubiertas vegetales, franjas de retención, mejora de la estructura del suelo). 

• Integrar el monitoreo de microplásticos como indicador complementario en los programas de seguimiento ambiental del Mar Menor.

Medidas políticas y de gestión

• Incorporar explícitamente los plásticos y microplásticos en la normativa de protección del Mar Menor, reconociéndolos como una presión ambiental emergente (incluidos como tal en normativa europea, aquí se tratan como “residuos”)

• Regular el uso de plásticos agrícolas en la cuenca: criterios técnicos claros para autorizar materiales biodegradables solo cuando exista evidencia de su degradación efectiva en las condiciones edáficas locales, seguimiento del residuo, control.

• Refuerzo de la responsabilidad ampliada del productor para los plásticos agrícolas, garantizando sistemas eficaces de recogida, reciclaje y trazabilidad.

• Promover incentivos económicos y técnicos para la reducción del uso de plástico en agricultura y el desarrollo de alternativas no plásticas adaptadas al contexto mediterráneo. • Adoptar un enfoque de cuenca hidrográfica. Coordinación entre políticas agrarias, de residuos, de aguas y de conservación del Mar Menor.


Evidencia científica sobre plásticos y microplásticos en el Mar Menor y su cuenca agrícola

1. Microplásticos en el Mar Menor (agua y organismos) Vega‑Herrera, A., Torres-García, E., León, V. M., et al. (2021). Screening and quantification of micro (nano)plastics and plastic additives in the seawater of Mar Menor lagoon (SE Spain). Frontiers in Marine Science, 8, 697424. 

Detecta y cuantifica micro y nanoplásticos en el agua superficial del Mar Menor con técnicas espectroscópicas. Identifica polímeros comunes (PE, PP, PVC, PS), confirmando su presencia generalizada.

Bayo, J., Martín-Lara, M. A., López-Castellanos, J., & Rojo, R. (2021). Commercial gilthead seabream (Sparus aurata L.) from the Mar Menor coastal lagoon as hotspots of microplastic accumulation in the digestive system. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(13), 6844. 

Primer estudio específico que documenta ingestión de microplásticos en peces del Mar Menor: presentes en el 100 % de los individuos analizados.

2. Mediterráneo y lagunas costeras como sistemas de acumulación

Cózar, A., et al. (2015). Plastic accumulation in the Mediterranean Sea. PLOS ONE, 10(4), e0121762. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0121762

Estudio de referencia que identifica al Mediterráneo como uno de los mares con mayor concentración de microplásticos a escala global. 

Pillay, R., & Vardhan, K. H. (2022). Microplastics in coastal lagoons: distribution, accumulation and ecological implications. Marine Pollution Bulletin, 174, 113243. 

Revisión. Destaca el papel de las lagunas costeras semicerradas como sumideros de microplásticos, con especial vulnerabilidad frente a aportes terrestres.

3. Plásticos agrícolas (mulching, túneles) y generación de microplásticos Huang, Y., Liu, Q., Jia, W., et al. (2020). Agricultural plastic mulch films as a source of microplastics in the soil environment: A review. Soil & Tillage Research, 200, 104656. 

Revisión fundamental sobre fragmentación de acolchados agrícolas y acumulación de microplásticos en suelos cultivados. 

Gencer, M., et al. (2023). Microplastic accumulation and changes in soil properties under long‑term plastic mulching. Journal of Soils and Sediments, 23, 2134–2146. 

Evidencia experimental de acumulación progresiva de microplásticos en suelos agrícolas bajo uso continuado de acolchados.

4. Transporte desde suelos agrícolas a sistemas acuáticos 
Dris, R., Gasperi, J., Saad, M., Mirande, C., & Tassin, B. (2015). Synthetic fibers in atmospheric fallout: A source of microplastics in the environment? Marine Pollution Bulletin, 104(1–2), 290–293. 

Brahney, J., et al. (2020). Plastic rain in protected areas of the United States. Science, 368(6496), 1257–1260. https://doi.org/10.1126/science.aaz5819 

Aunque no específico del Mar Menor, demuestra la movilidad ambiental de microplásticos y su transporte por vías atmosféricas y de escorrentía.

5. Biodegradación de plásticos agrícolas y papel de la materia orgánica del suelo 
Sintim, H. Y., & Flury, M. (2017). Is biodegradable plastic mulch the solution to agriculture’s plastic problem? Environmental Science & Technology, 51(3), 1068–1076. 

Artículo clave que cuestiona la biodegradación real de los plásticos “biodegradables” en suelos agrícolas.

Bandopadhyay, S., Martin‑Closas, L., Pelacho, A. M., & DeBruyn, J. M. (2018). Biodegradable plastic mulch films: Impacts on soil microbial communities and ecosystem functions. Frontiers in Microbiology, 9, 819. 

Dependencia de la biodegradación respecto a la actividad microbiana y el contenido en carbono orgánico.

Möller, J. N., et al. (2022). Fate of biodegradable plastics in agricultural soils – A critical review. Science of the Total Environment, 805, 150413. 

Concluye que en suelos pobres en materia orgánica la degradación es lenta o incompleta, con generación secundaria de microplásticos.